ARIEL JERIA

Fundador de Rompecabeza. 20 años conectando marcas con personas a través del marketing.

Ariel Jeria
  • +20 años de experiencia
  • +100 personas lideradas
  • +30 clientes activos

Un poco sobre mí

Hombre de familia y marketero

Hay algo que me mueve desde el primer día: la convicción de que detrás de cada clic, cada campaña y cada decisión de compra hay una persona real. Esa convicción me llevó a fundar Rompecabeza, hoy una agencia de 100 personas y 30 clientes, a hacer clases en la UC, a escribir columnas, a meterme en proyectos tan distintos como una destilería de gin o la participación en ICARE. Y a escribir un libro sobre algo que pocos se atreven a construir con método: su propia marca personal. Soy Ingeniero Comercial y MBA. Pero antes que todo eso, soy alguien que genuinamente disfruta pensar en cómo las marcas y las personas pueden conectar mejor con el mundo.

“No basta con ser bueno en lo que haces. Tienes que ser reconocible por ello.”

EXPERIENCIA

Más de 20 años impulsando. negocios digitales en Chile y Latinoamérica.

Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile con más de 20 años de experiencia en Marketing Digital y Comercio Electrónico. MBA en la Pontificia Universidad Católica de Chile, reconocido con el premio Espíritu MBA de la generación de ingenieros 2019. Profesor de marketing digital en la Clase Ejecutiva UC. Actual Director del CÍrculo de Marketing de ICARE. Activo columnista de diversos temas relacionados con el marketing digital y comercio electrónico, también speaker en charlas y seminarios.
  • 2016

    Agencia Rompecabeza Digital

    Creación de la agencia que hoy cuenta con +140 personas y +45 clientes

    ACTUAL
  • 2011-2016

    Gerente General Agencia Cardumen; Santiago, Chile

    Encargado de liderar a una de las principales agencias publicitarias del país

  • 2009-2011

    Fusiona; Santiago, Chile

    Encargado de potenciar el crecimiento y diversificación de servicios de la compañía.

  • 2008

    Subgerente Marketing y Ventas Inmobiliaria Habite; Santiago, Chile

    Encargado de implementar nuevas salas de ventas y departamentos piloto.

  • 2005-2008

    Product Manager, Terra Networks; Santiago, Chile

    Inicio en marketing digital en uno de los portales de internet más relevantes de Latinoamérica.

  • DOCENCIA

    Profesor Clase Ejecutiva UC

  • SPEAKER

    Charlas y seminarios sobre marketing digital y e-commerce

  • COLUMNISTA

    Activo columnista de temas de marketing digital

Columnas de opinión

20 años en marketing digital me enseñaron que las mejores decisiones no vienen de los manuales: vienen de leer bien el contexto y tener el criterio para actuar. Estas columnas son mi análisis sobre lo que está pasando hoy en el ecosistema digital: qué funciona, qué está cambiando y, sobre todo, qué conviene anticipar antes de que sea demasiado tarde.

Retrato de Ariel Jeria

PRENSA

Publimark.cl
La Tercera
AMDD
Portal Prensa Eventos
  • Definir metas desde la infancia: una práctica concreta para orientar el desarrollo personal y profesional. Por Ariel Jeria, Gerente general de Rompecabeza

    Cada verano, desde hace años, repito un ejercicio simple pero constante: revisar mis metas. Es una práctica que comenzó en el colegio, primero en un cuaderno, luego en agendas, más tarde en planillas Excel y hoy combinando herramientas digitales con revisiones trimestrales. No tiene nada de sofisticado, pero sí algo esencial: definir hacia dónde avanzar. Este año decidí trasladar ese hábito al ámbito familiar. Conversé con mis hijos, Raimundo de 10 años y Antonia de 12, y les propuse establecer tres metas para el año: una académica, una deportiva y una social. En lo académico, fijaron un objetivo concreto: subir su promedio a 6,5. Venían de un 6,4, por lo que el desafío no era lejano, pero sí suficiente para exigir mayor foco y disciplina. En lo deportivo, buscaron mejorar significativamente en fútbol, aspirando a roles de liderazgo dentro de sus equipos. Finalmente, en lo social, el objetivo fue asumir responsabilidades dentro de las directivas de sus cursos, participando en instancias de representación. A dos meses de iniciado el año, ya se observan avances. Las notas están alineadas con el promedio proyectado. Raimundo es capitán de su equipo, goleador del torneo ANFP en su categoría y fue nominado a la selección Mini A de su colegio. Antonia, en tanto, fue elegida subdelegada de curso y mantiene una rutina constante de entrenamiento. Además, Raimundo asumió un rol activo como delegado en áreas deportivas y culturales. Estos resultados no responden al azar. Surgen a partir de un elemento estructurante: la definición de metas. Si bien los objetivos no garantizan resultados, sí cumplen una función clave: ordenan la energía, entregan dirección, promueven conversaciones y fortalecen la responsabilidad individual. En el mundo ejecutivo, esta lógica es igualmente evidente. La ausencia de metas claras suele traducirse en períodos de alta actividad, pero bajo avance efectivo. En cambio, cuando los objetivos están definidos, incluso progresos pequeños adquieren sentido y permiten medir resultados. Este enfoque también es parte de lo que desarrollo en mi próximo libro sobre marca personal, a través del método AURA. Allí planteo que la visibilidad profesional no depende únicamente de comunicar más, sino de avanzar con dirección. Esa dirección se construye a partir de objetivos concretos, revisados periódicamente para ajustar el rumbo y mantener coherencia entre lo que se proyecta y lo que se ejecuta. En ese contexto, la recomendación es simple: escribir metas y revisarlas durante el año. Es un ejercicio accesible, pero con impacto. Una meta escrita no solo organiza el presente, sino que también contribuye a modelar la forma en que se proyecta el futuro, especialmente cuando este hábito se incorpora desde etapas tempranas de la vida.

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  • Ariel Jeria: A veces el mejor invento fue un accidente

    Gerente general de Rompecabeza escribe a propósito de un nuevo Día de la Creatividad e Innovación. Cada 21 de abril, las Naciones Unidas nos invitan a reflexionar sobre el rol de la creatividad y la innovación como motores del desarrollo sostenible. No es una fecha para celebrar solo a los genios que cambiaron el mundo desde un laboratorio. Es, sobre todo, una oportunidad para reconocer que innovar es una actitud cotidiana: la disposición a mirar lo que no funciona y encontrar ahí algo valioso. Una oportunidad para preguntarse si lo que salió mal quizás salió bien de otra manera. La historia del progreso está llena de errores que se convirtieron en categorías. Por ejemplo, el manjar, uno de los símbolos más arraigados de nuestra gastronomía, habría nacido por descuido en Argentina: alguien dejó hervir leche con azúcar demasiado tiempo y lo que parecía un error se transformó en una delicia irresistible. No hubo intención ni diseño. Solo curiosidad. Algo similar ocurrió décadas después con el Manjarate de Soprole. El producto fue diseñado con una cobertura de chocolate densa y pareja sobre un mousse, pero un problema técnico en el envasado hacía que el chocolate precipitara hacia el centro, formando la bolita que todos conocemos. Cuando la empresa logró corregir el defecto, los consumidores exigieron que volviera. El error se había convertido en el alma del producto y hoy, más de 35 años después, sigue siendo el postre refrigerado más querido del país. A escala mundial, el patrón se repite con la misma lógica. Coca-Cola nació en 1885 cuando un asistente de farmacia mezcló accidentalmente agua carbonatada en lugar de agua normal con el jarabe medicinal que estaba preparando. El resultado encantó tanto que decidieron comercializarlo no como remedio para el dolor de cabeza, sino como bebida de fuente. “La historia del progreso está llena de errores que se convirtieron en categorías.” Y, en los laboratorios de 3M en 1968, Spencer Silver intentaba crear un adhesivo más fuerte y obtuvo exactamente lo contrario: uno débil, que se pegaba y despegaba fácilmente sin dejar residuos. Nadie supo qué hacer con ese fracaso durante años. Lo archivaron. Lo olvidaron, casi. Hasta que su colega Art Fry, frustrado porque los papeles que usaba para marcar su libro de coro se caían constantemente, recordó aquel pegamento inútil y vio en él algo que nadie había visto antes. Así nació el Post-it, hoy presente en más de 100 países. ¿Qué tienen en común estos casos? Ninguno siguió el camino planificado. Todos encontraron su valor real en un momento imprevisto. Y, en todos ellos, alguien tuvo la disposición de no desechar lo inesperado, sino de preguntarse qué podía hacer con ello. Esto no significa que el fracaso sea bueno en sí mismo. Significa que la creatividad no siempre opera en línea recta. A veces avanza tropezando. La innovación no es solo lanzar algo radicalmente nuevo al mundo; es también la capacidad de mejorar un proceso, cambiar la forma de relacionarse con los clientes o reinventar el propósito de algo que ya existía. Emprender significa apostar sabiendo que no todas las apuestas ganan, pero que incluso en las que no ganan puede haber algo que vale la pena rescatar. El 21 de abril es una buena oportunidad para recordarlo

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  • Ley anti-pantallas: prohibir no basta, educar es la clave

    El timbre suena y las salas de clases en Chile se enfrentan a una nueva realidad: la Ley 21.801 instala las aulas como espacios libres de celulares. La intención es correcta -menos distracción, más foco-, pero la pregunta de fondo sigue abierta: ¿qué ocurre cuando los estudiantes salen del colegio? La pantalla vuelve a encenderse y, con ella, una dinámica que no se resuelve solo con prohibiciones. Fuera del aula, el fenómeno del FOMO (miedo a quedarse fuera) sigue operando con fuerza. Niñas, niños y adolescentes no sólo buscan entretención, sino también pertenencia. Limitar el uso en horario escolar sin abordar ese impulso emocional es una solución parcial. El riesgo es quedarnos en la superficie, apagando síntomas sin intervenir la causa: la relación que construimos con la tecnología. A esto se suma un nuevo desafío. La inteligencia artificial ya forma parte del día a día educativo y productivo. Prohibirla sería repetir el mismo error: enfrentar el cambio desde el miedo en lugar de la preparación. La evidencia internacional es clara en advertir que restringir sin educar debilita las competencias digitales que hoy son esenciales. Pero hay un factor aún más determinante: el ejemplo adulto. En los hogares, donde no existen reglamentos, la conducta digital de padres y cuidadores define el estándar. Si la pantalla domina la mesa y las conversaciones, cualquier norma escolar pierde fuerza. La educación digital no se impone, se modela. El desafío, entonces, no es elegir entre prohibir o permitir, sino avanzar hacia una cultura de uso consciente. Regular en la escuela es necesario, pero insuficiente. Se requiere acompañar en el hogar, explicar riesgos, promover el pensamiento crítico y, sobre todo, formar habilidades de autocontrol. Como sociedad, debemos pasar del temor a la tecnología a su comprensión. No se trata de eliminar pantallas, sino de enseñar a dominarlas. Porque una política pública puede ordenar el espacio escolar, pero solo la educación, ya sea formal e informal, puede formar ciudadanos digitales capaces de desenvolverse con criterio en un entorno cada vez más conectado.

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  • La IA cambió la forma de buscar y las personas confían en ella a pesar de sus fallas.

    Los internautas ya no usan palabras clave para indagar en sitios de la web; quieren respuestas rápidas y completas a preguntas complejas. Esto modifica desde la publicidad digital hasta la forma de trabajar: Las personas ya no hacen búsquedas a partir de palabras clave, como solía hacerse en las últimas tres décadas. Ahora hacen preguntas a la inteligencia artificial (IA) para la que esperan una respuesta completa. “Antes había un ejercicio de metacognición donde el usuario debía entender lo que estaba buscando y hacer consultas con precisión usando palabras clave. Si eras hábil en eso lograbas una lista razonablemente buena de sitios”, recuerda Claudio Álvarez, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la U. de los Andes. Si antes Google concentraba la mayoría de las peticiones de información en la web, ahora los usuarios también usan ChatGPT, Gemini o Perplexity (herramienta para hacer consultas que se centra en la precisión) para encontrar fácilmente lo que buscan. “En una primera etapa de uso de ChatGPT o Gemini, los usuarios replicaban el comportamiento de un buscador, es decir, consultas breves, orientadas a obtener enlaces o respuestas y explicaciones puntuales. Hoy la interacción ha evolucionado hacia solicitudes más elaboradas y analíticas, por ejemplo: ‘compara la empresa X con la Y según lo que publican en sus sitios’”, dice Rodrigo Sandoval, VP de Tecnología & Innovación GUX-Proyectum y académico de la U. Católica. En este nuevo paradigma, agrega Sandoval, los modelos de IA sintetizan, contrastan y estructuran la información en una respuesta integrada. Verificación Este cambio ha traído varias consecuencias. La primera es que, al tener una respuesta ya redactada, los usuarios dejan de visitar los sitios que generan la información original. Wikipedia ya lo sufrió en carne propia: según la fundación Wikimedia, las visitas a su sitio bajaron un 8% durante 2025. Lo paradójico es que el sitio es muy visitado por sistemas de IA que recaban información para alimentar las bases de conocimiento de chatbots. Google, por lejos el buscador más utilizado en la web, se ha puesto a tono con los tiempos y agregó dos nuevas herramientas de IA a su motor de búsquedas: los “AI Overviews” (resúmenes de IA) que aparecen cuando la consulta lo amerita y el “Modo IA”, una pestaña que permite a los usuarios usar directamente la IA para generar respuesta a lo que buscan. El problema es que los usuarios se quedan con esas respuestas y no profundizan en la información. Según un estudio de Pew Research, solo el 8% de los usuarios hace clic en un enlace de las búsquedas si es que previamente se les entrega una respuesta generada por IA. Lo peor es que, según ese mismo estudio, solo el 1% accede a las fuentes citadas en el resumen para constatar que la información sea realmente verídica. Y ahí radica uno de los graves problemas de esta tendencia. “Si la gente confía un 100% del tiempo en una tecnología que el 99% del tiempo te entrega un resultado correcto, hay un problema con ese 1% en que se equivoca. La pregunta es ¿qué daño genera ese 1%? Esta semana salió un estudio de que una versión de ChatGPT dedicada a la salud fallaba en casos graves y eso podría causar muertes (ver recuadro). Pero también hay ejemplos de abogados que han presentado información sobre juicios inexistentes”, dice Ricardo Baeza-Yates, académico de la U. de Chile, Chief Scientific Officer en Theodora AI y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas 2024. “La persona debe verificar la información si la va a usar para cosas profesionales y para hacerlo debe ejecutar las mismas búsquedas que quiso evitar usando el chatbot”, explica Baeza-Yates. El problema es que en la mayoría de los casos, para saber si la respuesta es buena uno tiene que ser un conocedor de la temática. “Si yo pregunto por mí, por Ricardo Baeza, quizás solo yo sepa rápidamente que lo que dice es 100% verdad. Yo hice el ejercicio y salían muchos errores: lugares en los que no he trabajado, títulos que no tengo. Hasta fue un adivino: me entregó el Premio Nacional en 2018, pero me lo gané recién en 2024”, dice. También es un problema para publicistas y para las marcas que por años hicieron esfuerzos para que sus sitios salieran primero en las búsquedas. “De pronto, el tablero cambió: hoy muchas personas ya no buscan, preguntan. No quieren una lista de enlaces; quieren una respuesta lista, contextual, directa”, dice Ariel Jeria, CEO de la agencia digital Rompecabeza. “La pregunta ya no es ‘¿cómo traigo visitas a mi sitio?’ Es ‘¿cómo me convierto en la respuesta recomendada?’”, y ahí el principal desafío para personas, empresas y marcas, dice Jeria, “no es solo posicionar un sitio, sino posicionar una verdad sobre quién eres. La IA construye sus respuestas con lo que encuentra repetido, consistente y confiable en distintos lugares”, aclara. Otro problema que visualiza Baeza-Yates es que la web se puede ir llenando de contenido generado por la IA, entre ello contenido falso. “Si hay mucho contenido basura que no es generado por humanos, el sistema no sirve. De ahí que sea importante que en la web comience a distinguirse el contenido generado por IA del generado por humanos. Eso no solo le sirve a las personas, sino a la misma IA, porque puede descartar información que no le interesa”. Tanto Baeza como Álvarez coinciden en que la IA además es complaciente: por un lado entrega una respuesta a pesar de no tener mucha información sobre un tema, ya que los sistemas no tienden a decir “no sé”. “Por eso es importante siempre hacer un ejercicio de validación crítica de la información y estar plenamente consciente de la responsabilidad del uso de la IA”, dice Álvarez. Confianza peligrosa ChatGPT Health, herramienta creada por OpenAI, no aconseja bien en casos en que los usuarios deberían acudir inmediatamente a una urgencia, según un estudio publicado en Nature Medicine. Los investigadores crearon 60 casos realistas de pacientes con distintas enfermedades. Paralelamente a la IA, tres médicos revisaron cada escenario y evaluaron qué hacer según las guías clínicas. En el 51,6% de los casos en que alguien necesitó ir al hospital de inmediato, la plataforma dijo que se quedara en casa o reservara una cita médica de rutina. Un resultado que los investigadores describieron como “increíblemente peligroso”. Plataformas como Perplexity, en la foto, se han especializado en entregar información más confiable, dando a conocer la fuente desde la cual obtuvieron la información. Telefónica Alexis Ibarra O.

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  • Ariel Jeria, gerente general de Rompecabeza: “La IA está moviendo la aguja del marketing, pero la confianza sigue siendo humana”

    La inteligencia artificial dejó de ser un experimento para transformarse en una herramienta cotidiana del marketing digital. Hoy acelera la producción creativa, optimiza campañas y multiplica las pruebas en performance. Esa velocidad, sin embargo, también está generando un nuevo problema: marcas cada vez más parecidas y contenidos que compiten por atención con la misma lógica. Ariel Jeria Cánovas, gerente general de Rompecabeza, observa que el verdadero cambio no está solo en producir más piezas, sino en aprender más rápido y tomar mejores decisiones con apoyo de datos e IA. La tecnología, sostiene, puede escalar volumen, pero no puede escalar confianza por sí sola. En esta entrevista con Poderyliderazgo.cl, el Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile y MBA UC, revisa el impacto real de la IA en el funnel, los errores estratégicos en redes sociales, el rol de los medios digitales y por qué los rostros reales de ejecutivos y líderes se están convirtiendo en un activo competitivo difícil de replicar. La inteligencia artificial ya está en el día a día del marketing digital. ¿En qué partes del funnel estás viendo hoy el mayor impacto real de la IA y dónde todavía hay más ruido que resultados? Hoy el mayor impacto real lo veo en dos zonas bien claras. Arriba del funnel, en lo creativo: la IA acelera muchísimo la producción de anuncios, copies, guiones y sobre todo video corto, lo que permite crear más, probar más formatos y moverse rápido. Pero tiene un riesgo: si no se cuida la originalidad, el contenido se empieza a parecer demasiado entre marcas y lo repetitivo termina convirtiendo menos. La IA da velocidad, pero la diferenciación sigue siendo humana. Y abajo del funnel, en performance, también se nota fuerte: mejor selección de audiencias, más capacidad de test A/B y ejecución más rápida o asistida en implementación. Ahí sí está moviendo la aguja. Donde todavía veo más ruido que resultados es en la capa estratégica: recomendaciones “inteligentes” y planificación. Estamos avanzando desde IA asistida hacia IA más agéntica, pero aún no está en un punto donde tome decisiones estratégicas de manera consistente y masiva. Muchas marcas están usando IA para producir más contenido, pero no necesariamente para ser más efectivas. ¿Cómo cambia la estrategia de marketing cuando la IA se usa para optimizar decisiones y no solo para escalar volumen? Cambia completamente el juego. Hoy se genera tanto contenido que diferenciarse es cada vez más difícil. Si se usa IA solo para volumen, se corre el riesgo de producir más de lo mismo. Cuando se usa IA para optimizar decisiones, la estrategia pasa de “publicar más” a “aprender más rápido”: qué mensaje funciona, qué formato convierte, qué promesa engancha y qué oferta mueve acción. Acá hay un punto clave: la IA puede escalar producción, pero no puede escalar confianza por sí sola. Para ser más efectivo, un activo que no se copia con un prompt es poner rostros reales: ejecutivos y líderes explicando lo que hacen, mostrando visión y aprendizajes. Ese contenido es único, difícil de imitar con IA y eleva la credibilidad. Lo interesante es lo que viene: agentes que aprenden el contexto de cada marca y empujan estrategias más únicas. No lo veo masificado, pero este año debería empezar a volverse más común una IA más estratégica y autónoma. En redes sociales, el alcance orgánico sigue cayendo y la pauta es cada vez más competitiva. ¿Qué errores estratégicos están cometiendo hoy las marcas en plataformas como Instagram, TikTok, YouTube o LinkedIn? El error número uno es hacer poco contenido y pocos anuncios. Hace un par de años se podía funcionar con pocas publicaciones y un set de anuncios. Hoy no. Hay que publicar mucho, pero además publicar bien. Otro error es correr pocas campañas o pocos anuncios al mismo tiempo. Si no se está generando aprendizaje con volumen de pruebas, nos vamos quedando estancados. Un tercero común es depender de una o dos redes sociales. Hoy una empresa debería estar sí o sí en Instagram y empezar a probar TikTok, con formatos adaptados. La audiencia está repartida y los mensajes tienen que ser distintos por plataforma. Y sumo uno que se nota muchísimo: no poner personas reales y ejecutivos como rostro de la empresa. Las marcas quieren “hablar como marca”, cuando lo que más construye confianza es ver a alguien real. Poner rostro a la empresa no es un detalle creativo: es estrategia. Desde tu experiencia, ¿qué plataformas están marcando realmente la pauta en Chile hoy y cómo deberían las marcas decidir dónde estar y dónde no, en vez de intentar cubrirlo todo? Instagram hoy es muy relevante para casi todo: B2C y también B2B. Sigue siendo clave para construir presencia y demanda. Pero lo más importante es decidir en base a estrategia, no por moda. La pregunta no es dónde hay más gente, sino dónde mi mensaje funciona mejor y dónde mi cliente toma decisiones. Además, muchas marcas no están incorporando un cambio fuerte: SEO y AEO. Cada vez más decisiones se toman antes del click, porque los motores con IA responden y resumen. Este año será clave trabajar para que tu marca aparezca recomendada en entornos como Gemini, ChatGPT, Perplexity o Claude. En términos de performance, muchas empresas siguen reportando métricas de vanidad. ¿Qué indicadores deberían priorizar hoy los equipos de marketing y los directorios para saber si su inversión digital está generando negocio? Mi métrica favorita sigue siendo el ROAS, porque obliga a conectar inversión con resultado. Pero no basta con mirar una campaña aislada: hay que tener varias campañas corriendo y medirlas juntas y por separado, porque muchas veces se potencian entre ellas. También hay métricas menos cercanas a conversión que siguen siendo importantes, como engagement, interacción y señales de interés real. Si el contenido no genera reacción, tarde o temprano la performance lo paga. El punto es no confundir engagement con negocio: es una señal, no el objetivo final. ¿Qué rol deberían jugar hoy los medios digitales en una estrategia moderna de marketing y cómo se integran con redes sociales y performance? Hoy cualquier estrategia moderna debería partir con digital, porque es el centro de la planificación. Y dentro de lo digital, los medios cumplen un doble rol: construyen marca y generan conversión. El error típico es pensar que hay que elegir uno. Lo que mejores resultados da es empujar ambos objetivos en conjunto: marca para sostener demanda y performance para capturarla. Cuando se integran bien redes sociales, medios digitales y performance, se logra un sistema. La clave es que todo converse con el mismo relato. La IA permite personalizar, automatizar y predecir, pero también puede dañar marcas si se usa mal. ¿Qué riesgos concretos ves hoy en el uso de IA en marketing digital y redes sociales, especialmente en reputación y confianza? El primer riesgo es que la IA eleva el estándar y facilita que todos produzcan buen contenido. Eso es positivo, pero trae pérdida de identidad: si todos usan las mismas herramientas y fórmulas, las marcas empiezan a parecerse demasiado. El segundo riesgo es reputacional: suplantación de identidad, deepfakes y piezas falsas atribuidas a personas o marcas. Eso puede escalar rápido y dañar la confianza en horas. El tercero es legal y ético: derechos de autor, uso de material sin permiso y falta de regulación clara. Es fácil cruzar la línea sin darse cuenta. Por eso, mientras más IA entra al marketing, más importante se vuelve lo humano: poner personas reales al frente aporta autenticidad y trazabilidad, y funciona como ancla de confianza. Mirando el mercado chileno, ¿qué tan madura es hoy la forma en que las empresas están usando marketing digital y redes sociales, y cuáles son las brechas más evidentes frente a mercados más avanzados? Chile tiene una penetración digital altísima y hoy pocas empresas dudan del marketing digital. En general, se lleva una parte muy grande del presupuesto. Veo un mercado bastante maduro: agencias multinacionales fuertes, independientes potentes y clientes mucho más técnicos. Los ejecutivos han subido su conocimiento y son más exigentes. También lo noto por la formación, ya que hago clases de marketing digital en la UC y cada año veo más nivel. La brecha que noto es estratégica: la urgencia por resultados de corto plazo hace que muchas marcas se vayan demasiado a performance y descuiden la marca. Para crecer en el tiempo necesitas Brandformance: mitad esfuerzos en marca y mitad en conversión. Pensando en 2026, ¿qué deberían estar haciendo hoy los líderes de marketing para no quedar atrapados en un modelo de redes sociales cada vez más caro y menos efectivo sin una estrategia apoyada en datos e IA? Lo primero es dejar de pensar sólo en redes sociales y gestionar el ecosistema completo de activos digitales:activos propios (sitio web, newsletter, base de datos, contenido que acumule valor), activos ganados (prensa, alianzas, reputación), activos pagados (campañas always on) y activos de terceros (redes, con presencia fuerte en varias y contenidos diferenciados). Para 2026 será clave construir marca personal de ejecutivos y líderes. Hoy la confianza es un activo y la gente le cree más a personas que a logos. Una estrategia de Employee-Generated Content convierte al equipo en embajadores auténticos. Y el quinto activo que ya aparece con fuerza es el AEO (aparecer en respuestas de IA). Si tu marca y tus líderes no aparecen como referencia, alguien más va a ocupar ese espacio.

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  • YouTube cumple 21 años 21 hitos de una plataforma que se convirtió en “infraestructura” cultural

    Por Ariel Jeria. Gerente general de Rompecabeza. El 14 de febrero de 2026 se cumplen 21 años desde que se registró el dominio YouTube.com, un acto aparentemente pequeño que encendió una chispa capaz de reescribir cómo el mundo aprende, se entretiene, se informa, compra… y hasta cómo recuerda. Hoy, cuando celebramos más de dos décadas de historia, YouTube es mucho más que una plataforma de videos es una infraestructura cultural global, una biblioteca viva, una escuela informal permanente, y para millones, especialmente las generaciones más jóvenes, un motor natural de búsqueda de conocimiento. Si este aniversario fuera una torta, habría que ponerle 21 velas de hitos no como un elemento de nostalgia, sino para comprender cómo una simple idea, como permitir que cualquiera suba un video, terminó transformándose en un sistema operativo de la cultura digital. 21 hitos que explican a YouTube (2005–2026). 2005 – Registro del dominio YouTube.com el 14 de febrero queda activado el dominio que cambiaría internet. 2005 – “Me at the zoo” el primer video Jawed Karim sube el primero de todos el 23 de abril. 2005 – Viralidad inicial la posibilidad de publicar y compartir contenido democratiza la audiencia. 2006 – Google adquiere YouTube por US$1.65 mil millones, acelerando su expansión. 2007 – Programa de Partners YouTube abre la posibilidad de monetizar contenidos. 2007 – Content ID primera respuesta tecnológica a la gestión de derechos de autor. 2008 – HD como estándar la calidad de video da un salto cualitativo. 2010 – 4K y resolución ultra los contenidos se vuelven aún más cinematográficos. 2011 – Integración de Live Streaming las transmisiones en vivo entran de lleno. 2012 – Récords de visualización el umbral de mil millones de vistas se convierte en símbolo. 2014 – Suscripciones y música YouTube Music comienza a tomar forma. 2015 – YouTube Kids experiencia pensada para niños. 2015 – YouTube Red primer modelo de suscripción sin anuncios. 2017 – YouTube TV internet y televisión convergen. 2018 – YouTube Premium consolidación del servicio pagado. 2019 – Privacidad infantil se prioriza protección de menores. 2020 – Aceleración digital educación y entretenimiento 100 % en video. 2020–2021 – YouTube Shorts formato corto global. 2021–2024 – Búsqueda audiovisual aprender mirando supera el texto tradicional. 2024 – Escala planetaria se confirma como una de las plataformas más utilizadas del mundo. 2026 – Infraestructura cultural YouTube deja de ser “solo una app” para ser una capa estructural de la vida digital. La plataforma ha logrado algo extraordinario democratizó la publicación audiovisual y profesionalizó a millones de creadores, transformando cualquier cámara o teléfono en una ventana al mundo. Pero también pone sobre la mesa un desafío que ya no es técnico, sino profundamente cultural aprender a navegar un canal infinito de ideas, voces, experiencias y narrativas, con criterio y sentido crítico. En este siglo XXI atravesado por pantallas, YouTube no solo vino a alojar videos vino a dar forma a cómo contamos lo que somos, lo que queremos aprender y lo que elegimos compartir. Ese probablemente sea su legado más potente. El con tenido expresado en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor (a) y no representa necesariamente la visión ni línea editorial de Poderyliderazgo.cl

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  • De Pamela Anderson a los “perfiles IA”: la tecnología vuelve a escalar el mercado adulto

    Por años, la industria del contenido para adultos ha sido un laboratorio adelantado de la economía digital.

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  • Rompecabeza entrega su pulso de las redes sociales en 2025

    Informe de la agencia especializada en marketing digital destaca lo que funcionó el año que termina y los ajustes para competir el próximo.

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  • Comienza juicio contra redes sociales por acusaciones de crear plataformas adictivas

    En Estados Unidos se les imputa haber desarrollado productos que crean adicción en niños y adolescentes, los que podrían causarles daños mentales. TikTok y Snapchat optaron por llegar a un acuerdo previo.

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