Cada 30 de septiembre se celebra el Día Mundial del Podcast, y este año la fecha encuentra al formato en un lugar distinto al de hace apenas un año: ya no se discute si tiene futuro, sino cuánto sigue creciendo dentro de los hábitos de consumo digital. En Chile, un 47% de las personas escuchó un podcast en el último mes, y entre quienes ya son oyentes habituales, un 68% lo hace al menos tres veces por semana, según datos de IAB Chile. La franja horaria también deja una pista clara sobre cómo se integró a la rutina diaria: uno de cada tres oyentes escucha entre las 18:00 y las 21:00 horas, consolidando el cierre de la jornada como el prime time del audio. En términos de plataformas, YouTube, Spotify, apps y sitios web concentran los mayores niveles de consumo frecuente, lo que confirma que el podcast opera con una lógica completamente digital, sin depender de un solo canal de distribución.
El crecimiento del formato en el país no es reciente ni casual: el consumo de podcasts en Chile ha aumentado un 83% en los últimos años, según un informe de Priori Data. Y contrario a la idea de que se trata de un medio sobre todo informativo o corporativo, un estudio de audio digital de RDF Media e IAB Chile mostró que el 65% de quienes escuchan podcast lo hace porque les entretiene, un 38% porque les informa y un 36% por otras razones. Esa versatilidad se refleja directamente en el ranking de los programas más escuchados del país, donde conviven sin fricción el humor y el análisis político o informativo: “Tomás Va a Morir”, conducido por Tomás Leiva y Edo Caroe, es uno de los espacios de humor y conversación más exitosos y premiados de Chile; “Expertas en Nada”, con Elisa Zulueta y Paloma Salas bajo el sello Podium Podcast, ocupa un lugar similar; mientras que “El Shot con Juanma Astorga” resume a diario la actualidad informativa y política, y “El Villegas” ofrece análisis y comentario sobre la contingencia nacional de la mano de Fernando Villegas. Que géneros tan distintos compitan por los mismos primeros lugares confirma que el formato no está atado a un solo tipo de contenido.
Esa combinación de alcance y versatilidad también se traduce en resultados concretos para las marcas. Un 54% de los oyentes declara haber comprado productos anunciados en un podcast, y un 78% de las marcas reporta mayor nivel de interacción que en otros canales digitales. La explicación tiene que ver con la confianza: los conductores de podcast resultan hasta el doble de influyentes que los creadores de redes sociales entre los oyentes habituales, y la tolerancia de la audiencia a los espacios publicitarios ha ido en aumento, señal de que el vínculo con el host pesa más que el formato del aviso.
A esa ecuación de alcance y confianza se suma una ventaja que pocas veces se destaca: producir un podcast sigue siendo comparativamente barato. Un proyecto puede sostenerse con un costo mensual de entre 100 y 300 dólares, mientras que un podcast corporativo con mayor nivel de producción se mueve en torno a los 500 dólares por capítulo, montos muy por debajo de lo que exige sostener una producción audiovisual equivalente en otros formatos.
La pieza que convierte esa inversión baja en un activo de largo plazo es la estrategia de contenidos que rodea al episodio. Un solo capítulo bien planificado puede transformarse en más de diez piezas de contenido distintas, entre clips para redes sociales, citas, fragmentos de audio y material adicional. Esa capacidad de repetición y distribución constante es lo que efectivamente construye comunidad, porque no depende de un algoritmo puntual sino de una relación que se repite episodio tras episodio.
Para quienes buscan referencias dentro del ecosistema de emprendimiento y negocios en Chile, algunos podcasts destacan por su consistencia y enfoque: “El Ring de las Ventas” conducido por Ariel Jeria y Andrés Pupkin, “MAS Pitch” de DF MAS animado por el periodista Juan Pablo Silva y el Podcast reproducido por Nico Orellana ofrecen conversaciones periódicas orientadas a marketing, ventas y liderazgo empresarial, y son un buen punto de partida para entender cómo se construye audiencia en este formato dentro del mercado local.
El podcast dejó de ser una apuesta. Las cifras de consumo, la versatilidad de géneros, la confianza que genera y el bajo costo de entrada explican por qué se convirtió en una herramienta de negocio tan consolidada como de entretención, y por qué la comunidad que genera depende menos de la suerte que de la disciplina con que se sostiene en el tiempo.
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